A veces pensamos que apoyar y ayudar a los cuidadores o acompañantes de un paciente es tarea fácil pero...es más complicado de lo que parece!
El paciente tiene a su acompañante primario, original, directo o como mejor prefieran llamarlo. Por elección o no, es quien le toca y salvo algunas excepciones no podrá reemplazarlo (aunque a veces le gustaría hacer un cambio!).
Luego, existe una red de acompañantes para apoyar al cuidador original. Ojo! yo me refiero al acompañante familiar o amigo, no escribo sobre el acompañante pago o profesional.
Y en este punto es donde me quedo ahora, en esa cantidad de personas sean amigos, conocidos o desconocidos que ponen su granito de arena para que el paciente y su acompañante estén lo mejor posible. Son incontables, son visibles e invisibles, su ayuda puede ser a corto, mediano o largo plazo. Pero son, existen y existirán en el futuro, por suerte ¿no?
A veces uno esta tan enfocado en los cuidados diarios de quien lleva la enfermedad que no registra ese universo (pequeño o grande) formado especialmente para contenernos y, en el cual, cada participante no tóxico para la situación es una mínima partícula de ese conjunto llamado AYUDA.
Me gusta llamar así a ese universo, AYUDA es una palabra con pocas letras pero que abarca un espacio sin fronteras, ilimitado, si, porque este universo no tiene límites.
Al infinito y más allá!!! Cada día, cada hora y cada minuto puede sumarse un participante más.También consideren que hay bajas, es lógico por miles de razones: temas de tiempo, de energía, de distancias, de que ya cumplió con su misión en ese universo.
Creo que en la existencia de la "AYUDA" ganan todos!. Es muy gratificante que lo ayuden a uno y también que te dejen ayudar.
Dentro de ese universo se puede generar en y entre los integrantes:
- vínculos muy especiales e imborrables.
- una energía positiva muy potente que sirve como escudo para cuando aparece una persona tóxica.
- emociones olvidadas, escondidas, dejadas de lado.
- un aprendizaje intensivo personal y grupal, es como un curso acelerado de la vida!!
- lecciones de gratitud, sanar heridas, saber pedir ayuda, trabajar en equipo, etc. etc.
Pero, siempre pongo peros, a veces el acompañante no puede o no quiere entrar en ese universo. Y en ese caso se complica...¿vieron que no era tan fácil ayudarlos?
Lo ideal es que estén todos en la misma sintonía, en la misma órbita y por lo tanto en el mismo universo "AYUDA" en este caso. Si no sucede, el trabajo de cada uno de los participantes se hará más difícil, no podrá fluir y en consecuencia la AYUDA para el paciente llegará incompleta o con cierto delay.
Habrá que encontrar los espacios abiertos para hacer llegar esa AYUDA al cuidador principal y si no existen, crearlos.
Como si tuviéramos que picar un agujero en un muro que puede ser finito o muy grueso. ¿Se entiende? Con esto trato de explicar que aunque ese universo exista, que sea inmenso y esté cargado de energía para apoyar y contener...si el acompañante no habilita la AYUDA, va a costar mucho lograr el objetivo.
En síntesis, existe un universo llamado "AYUDA" disponible online 24hs. y que el acompañante del paciente debe autorizar o habilitar. Si así no sucediera se genería una gran demora en la llegada a término con tantas cosas lindas hacia el paciente.
jueves, 22 de noviembre de 2018
lunes, 1 de octubre de 2018
Ideas para ayudar al acompañante de un paciente durante la internación
Cuando conocemos a una persona que está acompañando a otra que vive una enfermedad, lo primero que se nos viene a la cabeza es pensar la forma de ayudarla. Uff, eso es casi como un problema matemàtico!!
Porque no sabemos si necesita lo que a nosotros se nos ocurre, o si ya alguien la está ayudando en ese tema y es innecesario sumar por ese lado...en fin, hace mucho que no analizo un problema de matemáticas (por suerte!) pero calculo que esto es parecido.
Si todos los familiares, amigos y conocidos van al hospital el mismo día: no suma, resta porque el paciente termina agotado y su acompañante también.
Si no aparece ninguno a visitar al paciente por miedo a molestar: tampoco suma, porque quien esté internado necesita el cariño e interés de sus seres queridos.
Si el acompañante recibe 100 chats por día preguntando lo mismo: resta, tiene que usar su tiempo cuidando a su paciente.
Si nadie se interesa y no recibe mensajes: obvia la respuesta, la ignorancia es terrible!
Si los familiares que quedan en el hogar de quien está internado reciben en un mismo día 4 tipos de almuerzos: resta, hay una capacidad limitada para comer y lo que queda se pone feo en la heladera.
Y así podría seguir en una lista larga de extremos, donde el resultado final es no positivo, o sea, no suma a la causa como le gustaría que pase a cada uno que quiera ayudar.
Entonces, para ordenar un poco el tema ayuda para los acompañantes voy a realizar una lista de tips donde cada uno de los lectores podrá elegir de acuerdo a sus posibilidades y preferencias cómo colaborar en un momento de internación sea hospitalaria o domiciliaria.
- Definir el interlocutor o vocero de cada grupo social que tenga el acompañante para que éste/a pueda escribir o hablar con pocas personas sobre la salud y el tratamiento de quien lleva la enfermedad.
- Organizar las visitas al hospital o a la casa, ir de a grupos pequeños poco tiempo y coordinando con el acompañante el horario. Todos quieren ir, pero no es una exposición de arte sino un paciente que necesita sus tiempos (dormir, ir la baño, comer, relajarse, etc).
- Tener claro que las conversaciones en las visitas deben ser alegres, positivas e interesantes para quien van a saludar. Si se pudiera llevar un detalle que mejore la estadía en la cama, mejor.
- Coordinar entre los que quieran ayudar para ocuparse de quienes quedaron en el hogar, sean hijos, marido o mujer, padres, mascotas o plantas. Es super importante intentar que la casa no se venga abajo, ya bastante con la situación de salud para sumarle otros problemas.
- Si los que quedaron en el hogar son otros hijos, intentar que puedan ir a sus actividades recreativas, escolares y deportivas. En este caso creo que los padres de los amigos o compañeros de colegio son fundamentales.
- Intentar ayudar económicamente si así lo requiere quien acompaña. Este tema es complicado, no va a estar con la cabeza en las cuentas a pagar ni en los gastos extras que pueda tener. Quienes quieran ayudar y no tienen tiempo o es imposible físicamente colaborar, el vil dinero es algo necesario en la mayoría de los casos.
En algunos países está naturalizado armar un fondo de ayuda para la familia, en Argentina todavía no. Pero por eso lo dejo acá bien claro: la enfermedad de un integrante de la familia trae gastos extras que a veces son difíciles de afrontar.
Pero, ¿cómo puedo ayudar al acompañante económicamente? es probable que no acepte el billete físico, pero se puede pensar en pagarle alguna cuenta como forma de préstamo. O enviarle una compra de supermercado a su casa, o simplemente invitar con un café o almuerzo en el hospital. Sino, considerar en ayudar al terminar el tratamiento.
Estos son algunos tips que se me ocurren en este momento, pero seguramente hay muchas formas de ayudar a quien acompaña a una persona que transita una enfermedad. Creo que con buena voluntad y acción concreta (y si, con la voluntad sola no hacemos nada...hay que llevar a la práctica la idea) y organizando la ayuda, el camino a recorrer por quien acompaña va a ser menos complicado focalizando en lo importante: el paciente.
Porque no sabemos si necesita lo que a nosotros se nos ocurre, o si ya alguien la está ayudando en ese tema y es innecesario sumar por ese lado...en fin, hace mucho que no analizo un problema de matemáticas (por suerte!) pero calculo que esto es parecido.
Si todos los familiares, amigos y conocidos van al hospital el mismo día: no suma, resta porque el paciente termina agotado y su acompañante también.
Si no aparece ninguno a visitar al paciente por miedo a molestar: tampoco suma, porque quien esté internado necesita el cariño e interés de sus seres queridos.
Si el acompañante recibe 100 chats por día preguntando lo mismo: resta, tiene que usar su tiempo cuidando a su paciente.
Si nadie se interesa y no recibe mensajes: obvia la respuesta, la ignorancia es terrible!
Si los familiares que quedan en el hogar de quien está internado reciben en un mismo día 4 tipos de almuerzos: resta, hay una capacidad limitada para comer y lo que queda se pone feo en la heladera.
Y así podría seguir en una lista larga de extremos, donde el resultado final es no positivo, o sea, no suma a la causa como le gustaría que pase a cada uno que quiera ayudar.
Entonces, para ordenar un poco el tema ayuda para los acompañantes voy a realizar una lista de tips donde cada uno de los lectores podrá elegir de acuerdo a sus posibilidades y preferencias cómo colaborar en un momento de internación sea hospitalaria o domiciliaria.
- Definir el interlocutor o vocero de cada grupo social que tenga el acompañante para que éste/a pueda escribir o hablar con pocas personas sobre la salud y el tratamiento de quien lleva la enfermedad.
- Organizar las visitas al hospital o a la casa, ir de a grupos pequeños poco tiempo y coordinando con el acompañante el horario. Todos quieren ir, pero no es una exposición de arte sino un paciente que necesita sus tiempos (dormir, ir la baño, comer, relajarse, etc).
- Tener claro que las conversaciones en las visitas deben ser alegres, positivas e interesantes para quien van a saludar. Si se pudiera llevar un detalle que mejore la estadía en la cama, mejor.
- Coordinar entre los que quieran ayudar para ocuparse de quienes quedaron en el hogar, sean hijos, marido o mujer, padres, mascotas o plantas. Es super importante intentar que la casa no se venga abajo, ya bastante con la situación de salud para sumarle otros problemas.
- Si los que quedaron en el hogar son otros hijos, intentar que puedan ir a sus actividades recreativas, escolares y deportivas. En este caso creo que los padres de los amigos o compañeros de colegio son fundamentales.
- Intentar ayudar económicamente si así lo requiere quien acompaña. Este tema es complicado, no va a estar con la cabeza en las cuentas a pagar ni en los gastos extras que pueda tener. Quienes quieran ayudar y no tienen tiempo o es imposible físicamente colaborar, el vil dinero es algo necesario en la mayoría de los casos.
En algunos países está naturalizado armar un fondo de ayuda para la familia, en Argentina todavía no. Pero por eso lo dejo acá bien claro: la enfermedad de un integrante de la familia trae gastos extras que a veces son difíciles de afrontar.
Pero, ¿cómo puedo ayudar al acompañante económicamente? es probable que no acepte el billete físico, pero se puede pensar en pagarle alguna cuenta como forma de préstamo. O enviarle una compra de supermercado a su casa, o simplemente invitar con un café o almuerzo en el hospital. Sino, considerar en ayudar al terminar el tratamiento.
Estos son algunos tips que se me ocurren en este momento, pero seguramente hay muchas formas de ayudar a quien acompaña a una persona que transita una enfermedad. Creo que con buena voluntad y acción concreta (y si, con la voluntad sola no hacemos nada...hay que llevar a la práctica la idea) y organizando la ayuda, el camino a recorrer por quien acompaña va a ser menos complicado focalizando en lo importante: el paciente.
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Importancia de la enfermedad y de quien la padece
"Es más importante la persona que padece la enfermedad que la enfermedad que padece la persona"
Comienzo el tema con esta frase que escuché en un curso para cuidadores de pacientes con cáncer y a la que me adhiero 100%.
Resulta que una vez que te dan el diagnóstico (algún tipo de cáncer u otras enfermedades complicadas) quien lo vive en carne propia pasa a un segundo plano. ¿Cómo sería? ¿Si todo empieza a girar alrededor de esa persona? Mmmm ojo, no nos engañemos!! Si él o ella no tuviera esa enfermedad, seguiría siendo él o ella. Se entiende? Algo así como que te cambian el apellido, a partir de ese momento se incorpora a tu documento de identidad el diagnóstico. Por ej. tu nombre es Juan X pero ahora vas a ser Juan "el que tiene cáncer" o Juan "el luchador" o Juan "el enfermo" o...o...o. Y si, pasa esto todos los días y nos pasa entre nosotros, en nuestras familias, entre los amigos, entre quienes conozcan la historia.
Me queda la duda si quien carga con ese nuevo apellido además de transitar su enfermedad tiene que sumarle a su carga andar demostrando que esa palabra no es parte de su D.N.I. y que detrás de ese diagnóstico sigue siendo la misma persona, con sus virtudes y defectos. Bueno, en proceso de un aprendizaje y transformación un poco forzado, pero misma alma y espíritu!
Volviendo a la frase de cabecera en este análisis, la leo y la releo y puede interpretarse de varias formas. Por supuesto que un médico va a darle prioridad a la enfermedad pero si apuntara un poquito a elevar el nivel de importancia del paciente seguramente tendría mejores resultados en el tratamiento...se me ocurre nomás.
Para quien lleva la enfermedad debe ser difícil poner a la misma en 2do plano y seguir siendo el mismo el que ocupe el podio en sus prioridades. Aunque se distraiga, tiene esa mochila en su espalda y no puede sacársela un rato (con la imaginación todo se puede ¿no?). Acá no voy a meter bocadillo porque no es mi nombre el que está en ese informe médico odioso...este tema lo tendrá que explicar si tiene ganas el propio paciente.
Para quienes acompañamos, es más que difícil poner a la persona por encima de la enfermedad en el nivel de importancia. Primero porque ese paciente ya no es el mismo física, emocional y psicológicamente, o sea, ya no es el mismo familiar o amigo que tenías. Digo, para bien o para mal ¿no? los cambios pueden ser positivos también aunque no lo crean.
Quienes cuidamos tenemos que darle importancia a la enfermedad, porque justamente nuestro trabajo es observar, controlar, y ayudar a los síntomas y a cualquier efecto secundario etc. que aparezca. Pero, siempre hay peros, creo que si ponemos a nuestro paciente en primer lugar y consideramos que es prioridad sobre la enfermedad, colaboraríamos mucho en que el tratamiento sea lo mejor posible.
O sea, la persona que recibe un diagnóstico está cargando una nueva mochila que no podrá sacarse por un tiempo, pero su apellido no cambió ni su apodo ni nada. Sigue siendo lo más importante en su propia vida y gracias a esa prioridad va a lograr llevar la enfermedad lo mejor que pueda.
Entonces nosotros como acompañantes démosle mayor importancia a la persona, de la enfermedad que se ocupen los que saben!!
Comienzo el tema con esta frase que escuché en un curso para cuidadores de pacientes con cáncer y a la que me adhiero 100%.
Resulta que una vez que te dan el diagnóstico (algún tipo de cáncer u otras enfermedades complicadas) quien lo vive en carne propia pasa a un segundo plano. ¿Cómo sería? ¿Si todo empieza a girar alrededor de esa persona? Mmmm ojo, no nos engañemos!! Si él o ella no tuviera esa enfermedad, seguiría siendo él o ella. Se entiende? Algo así como que te cambian el apellido, a partir de ese momento se incorpora a tu documento de identidad el diagnóstico. Por ej. tu nombre es Juan X pero ahora vas a ser Juan "el que tiene cáncer" o Juan "el luchador" o Juan "el enfermo" o...o...o. Y si, pasa esto todos los días y nos pasa entre nosotros, en nuestras familias, entre los amigos, entre quienes conozcan la historia.
Me queda la duda si quien carga con ese nuevo apellido además de transitar su enfermedad tiene que sumarle a su carga andar demostrando que esa palabra no es parte de su D.N.I. y que detrás de ese diagnóstico sigue siendo la misma persona, con sus virtudes y defectos. Bueno, en proceso de un aprendizaje y transformación un poco forzado, pero misma alma y espíritu!
Volviendo a la frase de cabecera en este análisis, la leo y la releo y puede interpretarse de varias formas. Por supuesto que un médico va a darle prioridad a la enfermedad pero si apuntara un poquito a elevar el nivel de importancia del paciente seguramente tendría mejores resultados en el tratamiento...se me ocurre nomás.
Para quien lleva la enfermedad debe ser difícil poner a la misma en 2do plano y seguir siendo el mismo el que ocupe el podio en sus prioridades. Aunque se distraiga, tiene esa mochila en su espalda y no puede sacársela un rato (con la imaginación todo se puede ¿no?). Acá no voy a meter bocadillo porque no es mi nombre el que está en ese informe médico odioso...este tema lo tendrá que explicar si tiene ganas el propio paciente.
Para quienes acompañamos, es más que difícil poner a la persona por encima de la enfermedad en el nivel de importancia. Primero porque ese paciente ya no es el mismo física, emocional y psicológicamente, o sea, ya no es el mismo familiar o amigo que tenías. Digo, para bien o para mal ¿no? los cambios pueden ser positivos también aunque no lo crean.
Quienes cuidamos tenemos que darle importancia a la enfermedad, porque justamente nuestro trabajo es observar, controlar, y ayudar a los síntomas y a cualquier efecto secundario etc. que aparezca. Pero, siempre hay peros, creo que si ponemos a nuestro paciente en primer lugar y consideramos que es prioridad sobre la enfermedad, colaboraríamos mucho en que el tratamiento sea lo mejor posible.
O sea, la persona que recibe un diagnóstico está cargando una nueva mochila que no podrá sacarse por un tiempo, pero su apellido no cambió ni su apodo ni nada. Sigue siendo lo más importante en su propia vida y gracias a esa prioridad va a lograr llevar la enfermedad lo mejor que pueda.
Entonces nosotros como acompañantes démosle mayor importancia a la persona, de la enfermedad que se ocupen los que saben!!
miércoles, 15 de agosto de 2018
¿Qué crees que debería saber de vos para ayudarte lo mejor posible?
En un taller sobre Modelo de la Humanidad que se brindó en el Hospice Buen Samaritano (Pilar, Pcia. Buenos Aires) se trató el tema de la Dignidad de las personas y surgió una pregunta para realizar al paciente y a sus familiares, a la cual yo le hago mi propia interpretación:
¿Qué crees que debería saber de vos para ayudarte lo mejor posible?
Pregunta interesante y apropiada si la hay...
Una persona quiere ayudar a otra y muchas veces no sabe cómo hacerlo, pone su mejor intención en alcanzar el objetivo pero en algunos casos o no lo consigue, o "la embarra" generando más problemas. Para que la ayuda sea realmente válida, es importante primero reconocer qué necesita la otra persona y así se podrán resolver los problemas de la mejor forma posible.
Como acompañante de una persona con una enfermedad, aunque sea una simple gripe, es bueno primero hacer esa pregunta al otro y a uno mismo. Porque también hablar con uno mismo ayuda, a veces el paciente no sabe expresar lo que necesita o no quiere decirlo directamente para evitar ofensas y enojos en quien lo cuida.
Entonces, por un lado preguntarle a quien vive la enfermedad qué considera importante decirnos de su persona, de su situación, de sus dolencias y sus alegrías también, para que el acompañante pueda ayudarlo.
Pero, por otro lado, hacernos nosotros esa pregunta para lograr una empatía con quien cuidamos. ¿Qué conocimiento de quien cuido puede ayudarme a cuidarlo mejor? ¿Sé realmente cómo se siente ahora?¿Sé lo que necesita de mí en este momento?
Pasemos del dicho al hecho en un ejemplo. Si a un paciente que está acostumbrado a la tranquilidad, a la vida sin demasiados ruidos, su acompañante intenta que se divierta con visitas de amigos y familiares, con música alta, etc. le puede generar un efecto contrario a la buena intención de quien lo cuida. Mejor preguntarle antes, con mucho amor y empatía se logrará ayudarlo en lo que realmente necesita en ese momento.
Y podemos irnos al caso contrario, aquel paciente fiestero que recibe cuidados en su enfermedad muy amorosos pero demasiados relajantes, hasta aburridos quizás para él y no sabe cómo explicarle que le gustaría un poco más de "pimienta" en su vida diaria dentro de lo que se pueda.
Creo que la palabra que mejor describe estas situaciones sería la EMPATÍA. Que el acompañante y cuidador se ponga en el lugar de quien cuida utilizando las preguntas correctas y así sabrá qué necesita la otra persona.
Sólo me queda dando vueltas algo...creo que preguntar al otro lo que le parece mejor que sepamos para ayudarlo apropiadamente es un ejercicio que podemos hacer con los demás sin necesidad de tener una enfermedad en el medio...
¿Qué crees que debería saber de vos para ayudarte lo mejor posible?
Pregunta interesante y apropiada si la hay...
Una persona quiere ayudar a otra y muchas veces no sabe cómo hacerlo, pone su mejor intención en alcanzar el objetivo pero en algunos casos o no lo consigue, o "la embarra" generando más problemas. Para que la ayuda sea realmente válida, es importante primero reconocer qué necesita la otra persona y así se podrán resolver los problemas de la mejor forma posible.
Como acompañante de una persona con una enfermedad, aunque sea una simple gripe, es bueno primero hacer esa pregunta al otro y a uno mismo. Porque también hablar con uno mismo ayuda, a veces el paciente no sabe expresar lo que necesita o no quiere decirlo directamente para evitar ofensas y enojos en quien lo cuida.
Entonces, por un lado preguntarle a quien vive la enfermedad qué considera importante decirnos de su persona, de su situación, de sus dolencias y sus alegrías también, para que el acompañante pueda ayudarlo.
Pero, por otro lado, hacernos nosotros esa pregunta para lograr una empatía con quien cuidamos. ¿Qué conocimiento de quien cuido puede ayudarme a cuidarlo mejor? ¿Sé realmente cómo se siente ahora?¿Sé lo que necesita de mí en este momento?
Pasemos del dicho al hecho en un ejemplo. Si a un paciente que está acostumbrado a la tranquilidad, a la vida sin demasiados ruidos, su acompañante intenta que se divierta con visitas de amigos y familiares, con música alta, etc. le puede generar un efecto contrario a la buena intención de quien lo cuida. Mejor preguntarle antes, con mucho amor y empatía se logrará ayudarlo en lo que realmente necesita en ese momento.
Y podemos irnos al caso contrario, aquel paciente fiestero que recibe cuidados en su enfermedad muy amorosos pero demasiados relajantes, hasta aburridos quizás para él y no sabe cómo explicarle que le gustaría un poco más de "pimienta" en su vida diaria dentro de lo que se pueda.
Creo que la palabra que mejor describe estas situaciones sería la EMPATÍA. Que el acompañante y cuidador se ponga en el lugar de quien cuida utilizando las preguntas correctas y así sabrá qué necesita la otra persona.
Sólo me queda dando vueltas algo...creo que preguntar al otro lo que le parece mejor que sepamos para ayudarlo apropiadamente es un ejercicio que podemos hacer con los demás sin necesidad de tener una enfermedad en el medio...
martes, 10 de julio de 2018
Volver a empezar, volver a vivir
"Pasa la vida y el tiempo
no se queda quieto
llevo el silencio y el frío
con la soledad.
En que lugar anidaré
mis sueños nuevos
y quien me dará una mano
para volver a empezar.
Se fueron los aplausos
y algunos recuerdos
y el eco de la gloria
duerme en un placard.
Yo seguiré adelante
atravesando miedos
sabe Dios que nunca es tarde
para volver a empezar
Volver a empezar
que aun no termina el juego.
Volver a empezar
que no se apague el fuego.
Queda mucho por andar
y que mañana sera un día
nuevo bajo el sol
volver a empezar."
Alejandro Lerner
Cada día es un volver a empezar para los seres vivientes en este planeta que gira constantemente creando su propio tiempo, sus propias horas. Si la Tierra tiene la capacidad de generar el día y la noche, de hacer que salga el sol y nos ilumine por un tiempo determinado (depende el hemisferio que habitemos), entonces, ¿por qué nosotros no somos capaces de volver a empezar cada mañana? Ja! como si fuera tan fácil ¿no?
Cada uno con sus duelos, algunos serán por la pérdida de un ser querido, otros por la noticia de un diagnóstico médico no alentador y seguramente muchos tendrán esos duelos diferentes pero que hay que procesar....un amor que se apagó, un hijo que finalmente use sus alas para volar su vida, un trabajo que no logra llenar el alma ni un poquito, etc etc.
El acompañante de una persona que vive una enfermedad también tiene sus duelos, o piensan que al recibir el diagnóstico de su hijo, madre, marido, etc. no habrá sentido un hielo que le pasaba por sus venas y se le paralizaba el corazón...
No voy a comparar los diferentes tipos de duelos sino que mi intención es focalizar en el "volver a empezar", eso que es muy difícil para asumir a quienes experimentaron situaciones muy dolorosas y estresantes en algún momento de sus vidas.
¿Cómo vuelvo a empezar después de acompañar a un paciente que pasó por cirugías, quimioterapia, rayos, rehabilitación, internaciones, y quien sabe cuántas luchas más?
De esto no se comenta mucho, trato de investigar pero los silencios de los cuidadores (ni hablemos de aquellos que cargaron con la enfermedad en su cuerpo...) hacen que sea muy difícil ayudarlos a volver a vivir su vida. Es un tema que me interesa, me preocupa y espero poder ocuparme en algún momento que tenga las herramientas necesarias para hacerlo.
Mientras tanto recordemos que si la oruga transmuta su cuerpo a mariposa manteniendo su propio ser, nosotros también podremos "reinventarnos" o adaptar nuestra vida a la realidad que nos toca con tantos aprendizajes en nuestro corazón y así, cada día, amanecer cantando "volver a empezar que aun no termina el juego.. y queda mucho por andar!!"
no se queda quieto
llevo el silencio y el frío
con la soledad.
En que lugar anidaré
mis sueños nuevos
y quien me dará una mano
para volver a empezar.
Se fueron los aplausos
y algunos recuerdos
y el eco de la gloria
duerme en un placard.
Yo seguiré adelante
atravesando miedos
sabe Dios que nunca es tarde
para volver a empezar
Volver a empezar
que aun no termina el juego.
Volver a empezar
que no se apague el fuego.
Queda mucho por andar
y que mañana sera un día
nuevo bajo el sol
volver a empezar."
Alejandro Lerner
Cada día es un volver a empezar para los seres vivientes en este planeta que gira constantemente creando su propio tiempo, sus propias horas. Si la Tierra tiene la capacidad de generar el día y la noche, de hacer que salga el sol y nos ilumine por un tiempo determinado (depende el hemisferio que habitemos), entonces, ¿por qué nosotros no somos capaces de volver a empezar cada mañana? Ja! como si fuera tan fácil ¿no?
Cada uno con sus duelos, algunos serán por la pérdida de un ser querido, otros por la noticia de un diagnóstico médico no alentador y seguramente muchos tendrán esos duelos diferentes pero que hay que procesar....un amor que se apagó, un hijo que finalmente use sus alas para volar su vida, un trabajo que no logra llenar el alma ni un poquito, etc etc.
El acompañante de una persona que vive una enfermedad también tiene sus duelos, o piensan que al recibir el diagnóstico de su hijo, madre, marido, etc. no habrá sentido un hielo que le pasaba por sus venas y se le paralizaba el corazón...
No voy a comparar los diferentes tipos de duelos sino que mi intención es focalizar en el "volver a empezar", eso que es muy difícil para asumir a quienes experimentaron situaciones muy dolorosas y estresantes en algún momento de sus vidas.
¿Cómo vuelvo a empezar después de acompañar a un paciente que pasó por cirugías, quimioterapia, rayos, rehabilitación, internaciones, y quien sabe cuántas luchas más?
De esto no se comenta mucho, trato de investigar pero los silencios de los cuidadores (ni hablemos de aquellos que cargaron con la enfermedad en su cuerpo...) hacen que sea muy difícil ayudarlos a volver a vivir su vida. Es un tema que me interesa, me preocupa y espero poder ocuparme en algún momento que tenga las herramientas necesarias para hacerlo.
Mientras tanto recordemos que si la oruga transmuta su cuerpo a mariposa manteniendo su propio ser, nosotros también podremos "reinventarnos" o adaptar nuestra vida a la realidad que nos toca con tantos aprendizajes en nuestro corazón y así, cada día, amanecer cantando "volver a empezar que aun no termina el juego.. y queda mucho por andar!!"
miércoles, 2 de mayo de 2018
RESPETO del paciente, del acompañante y de los familiares y amigos.
Para comprender realmente un tema, primero hay que conocer el significado del mismo.
Por esa razón es que busqué las definiciones de la palabra RESPETO:
1. Atención, consideración y miramiento.
Por un lado, el paciente hace foco en su propia enfermedad, en su cuerpo, sus cambios físicos y emocionales (los mentales no siempre los registra) y termina por RESPETARLOS (aunque no le divierta nada...) ya que muchas veces no puede evitarlos.
El acompañante pone su mirada en la persona que cuida, en el proceso de la enfermedad y la mayoría de las veces deja de lado su propia vida para atender con RESPETO a quien le tocó o eligió cuidar.
Los familiares y amigos son cambiantes, pasan de la negación, ignorancia hasta la invasión involuntaria en el tratamiento de la enfermedad. Algunos RESPETAN los síntomas, las situaciones complicadas, las decisiones y otros...por suerte son los menos!!
2. Miedo o prevención que se tiene a algo o alguien
Uno dice "le tengo respeto" al mar, al fuego, etc. como signo de miedo o temor para evitar una desgracia.
El paciente puede tener RESPETO por la enfermedad ya que conoce su vulnerabilidad ante un descuido, quiere evitar un mal mayor. Por ejemplo, si sabe que sus sistema inmunológico está débil, no va a salir sin abrigo con un clima frío. Y así miles de ejemplos.
El acompañante le tiene todavía más RESPETO al estado de quien cuida, a veces demasiado y otras veces deja la responsabilidad en quien tiene la enfermedad...y justo no sucedió y justo se enfrió (para seguir con el ejemplo del frío).
Los familiares y amigos en general le tienen RESPETO a la enfermedad y muchas veces al acompañante! Sí, cierto temor o miedo al acompañante!! Es que éste tiene la última palabra, toma las decisiones finales y ojo con no respetarlo...a veces puede ser nefasta la consecuencia, y hasta injusta para los demás.
3. Manifestación de acatamientos que se hacen por cortesía
En este caso sería algo así como "le dejo mis respetos, preséntele mis respetos, etc."
Esos pacientes que escuchan al médico en la consulta y por RESPETO le dicen todo que sí y después o no hacen lo que deben o hacen lo contrario. Sí, muy cordial frente al escritorio pero de qué sirve si después no lo obedece!
Los acompañantes que por RESPETO le dicen todo que sí al paciente para evitar problemas y después no saben cómo solucionar el lío que éste pudo haber hecho. Por ej. quien tiene la enfermedad quiere comer algo que no puede, el cuidador le dice que si pero no permite que lo coma. Es contradictorio, no quería que se enoje en el planteo pero termina siendo peor la situación final.
Los familiares y amigos que les dejan sus RESPETOS y se dan media vuelta para hacer su vida sin ayudar en nada...por suerte son los menos!! Pero pasa, y sinceramente no se entiende. Es mejor que no digan nada y listo, no que aparenten que están preocupados y no muevan un dedo para ayudar al paciente y su acompañante.
4. Cuidar y conservar
¡Esta definición es la que más me gusta!
El paciente que se RESPETA a sí mismo y a la enfermedad va a poner su voluntad en seguir el tratamiento lo mejor posible y cuidarse para poder sentirse bien.
El acompañante que RESPETA al paciente va a cuidarlo, mimarlo, acompañarlo, escucharlo, ayudarlo a que pueda superar esa etapa de la mejor forma posible. También va a dejarse ayudar por los demás, porque a veces uno está tan metido en el problema que no ve algunas soluciones propuestas por terceros.
Los familiares y amigos que RESPETAN al paciente y a su acompañante, van a estar atentos a cada detalle que pueda sumar en el cuidado y atención de ambos. No hace falta que abandonen su vida y se inmolen a la enfermedad, con poner su granito de arena van a aportar mucho para la causa.
Después de tanta explicación, creo que la conclusión sería que el paciente, el acompañante y sus familiares y amigos se RESPETEN a sí mismos y RESPETEN a los demás para que entre todos se pueda alcanzar el fin último: el bienestar y la calidad de vida de la persona que lleva la enfermedad.
Por esa razón es que busqué las definiciones de la palabra RESPETO:
- atención, consideración, miramiento.
- miedo o prevención que se tiene a algo o alguien.
- manifestación de acatamientos que se hacen por cortesía.
- cuidar, conservar.
Evidentemente es una palabra con varios significados que van a depender del contexto en el cual sea utilizada. Voy a analizarlo por ítems y veremos cómo encaja en cada situación de una enfermedad.
1. Atención, consideración y miramiento.
Por un lado, el paciente hace foco en su propia enfermedad, en su cuerpo, sus cambios físicos y emocionales (los mentales no siempre los registra) y termina por RESPETARLOS (aunque no le divierta nada...) ya que muchas veces no puede evitarlos.
El acompañante pone su mirada en la persona que cuida, en el proceso de la enfermedad y la mayoría de las veces deja de lado su propia vida para atender con RESPETO a quien le tocó o eligió cuidar.
Los familiares y amigos son cambiantes, pasan de la negación, ignorancia hasta la invasión involuntaria en el tratamiento de la enfermedad. Algunos RESPETAN los síntomas, las situaciones complicadas, las decisiones y otros...por suerte son los menos!!
Uno dice "le tengo respeto" al mar, al fuego, etc. como signo de miedo o temor para evitar una desgracia.
El paciente puede tener RESPETO por la enfermedad ya que conoce su vulnerabilidad ante un descuido, quiere evitar un mal mayor. Por ejemplo, si sabe que sus sistema inmunológico está débil, no va a salir sin abrigo con un clima frío. Y así miles de ejemplos.
El acompañante le tiene todavía más RESPETO al estado de quien cuida, a veces demasiado y otras veces deja la responsabilidad en quien tiene la enfermedad...y justo no sucedió y justo se enfrió (para seguir con el ejemplo del frío).
Los familiares y amigos en general le tienen RESPETO a la enfermedad y muchas veces al acompañante! Sí, cierto temor o miedo al acompañante!! Es que éste tiene la última palabra, toma las decisiones finales y ojo con no respetarlo...a veces puede ser nefasta la consecuencia, y hasta injusta para los demás.
3. Manifestación de acatamientos que se hacen por cortesía
En este caso sería algo así como "le dejo mis respetos, preséntele mis respetos, etc."
Esos pacientes que escuchan al médico en la consulta y por RESPETO le dicen todo que sí y después o no hacen lo que deben o hacen lo contrario. Sí, muy cordial frente al escritorio pero de qué sirve si después no lo obedece!
Los acompañantes que por RESPETO le dicen todo que sí al paciente para evitar problemas y después no saben cómo solucionar el lío que éste pudo haber hecho. Por ej. quien tiene la enfermedad quiere comer algo que no puede, el cuidador le dice que si pero no permite que lo coma. Es contradictorio, no quería que se enoje en el planteo pero termina siendo peor la situación final.
Los familiares y amigos que les dejan sus RESPETOS y se dan media vuelta para hacer su vida sin ayudar en nada...por suerte son los menos!! Pero pasa, y sinceramente no se entiende. Es mejor que no digan nada y listo, no que aparenten que están preocupados y no muevan un dedo para ayudar al paciente y su acompañante.
4. Cuidar y conservar
¡Esta definición es la que más me gusta!
El paciente que se RESPETA a sí mismo y a la enfermedad va a poner su voluntad en seguir el tratamiento lo mejor posible y cuidarse para poder sentirse bien.
El acompañante que RESPETA al paciente va a cuidarlo, mimarlo, acompañarlo, escucharlo, ayudarlo a que pueda superar esa etapa de la mejor forma posible. También va a dejarse ayudar por los demás, porque a veces uno está tan metido en el problema que no ve algunas soluciones propuestas por terceros.
Los familiares y amigos que RESPETAN al paciente y a su acompañante, van a estar atentos a cada detalle que pueda sumar en el cuidado y atención de ambos. No hace falta que abandonen su vida y se inmolen a la enfermedad, con poner su granito de arena van a aportar mucho para la causa.
Después de tanta explicación, creo que la conclusión sería que el paciente, el acompañante y sus familiares y amigos se RESPETEN a sí mismos y RESPETEN a los demás para que entre todos se pueda alcanzar el fin último: el bienestar y la calidad de vida de la persona que lleva la enfermedad.
miércoles, 25 de abril de 2018
Encuesta para Acompañantes de un paciente
Por favor completar esta breve encuesta que será de mucha utilidad
Muchas gracias!
https://www.survio.com/survey/d/J2S4N2S5Y7R5Y7R1G
Muchas gracias!
https://www.survio.com/survey/d/J2S4N2S5Y7R5Y7R1G
viernes, 16 de marzo de 2018
Acompañante-Médico
Para que un tratamiento médico sea exitoso se necesita que muchas variables se combinen de la mejor forma posible. A veces sucede, otras lamentablemente no...
Esas variables van a depender del tipo de enfermedad, pero en general son de público conocimiento:
- evolución de la enfermedad, estado general del paciente, avances científicos, antibióticos o drogas, radioterapia, quimioterapia, hospital o sanatorio donde se trate, etc etc.
- y otras no tan conocidas o las variables "invisibles" pero no por ello menos importantes: estado emocional de quien carga la enfermedad, actitud hacia la vida, medio ambiente laboral y familiar, lugar físico donde vive y trabaja, nivel de estrés, alimentación, y por supuesto el acompañante incondicional que tiene a su lado. Dentro del trabajo que asume éste, hay uno que es necesario y que en general no se menciona mucho: la relación entre el médico y el acompañante.
Ustedes pensaran que no es tan relevante para el fin último de la cura y sanación del paciente...pero...no subestimen este tema.
Si el paciente no sigue las consignas del médico, se rebela, se deprime, se empaca, se enoja, y puedo seguir con los ses...adivinen quién sigue en la lista para colaborar en el tratamiento?? Exacto, el acompañante!! Sino para qué está ¿no?
Pero, para que su intervención sea productiva, es necesario que haya una especie de complicidad entre el médico y el acompañante. Por supuesto que respetando al paciente y su libertad y voluntad. Eso no se discute!
Entonces, para ordenar un poco el asunto me atrevo a decir que una gran variable dentro de esta situación de falta de salud, es la relación entre el acompañante y el médico.
No sirve ni que el médico mire a quien está al lado del paciente como un mueble más de su consultorio ni que el acompañante se crea el médico y haga lo que quiera. Lo mejor sería un equilibrio, una relación ganar-ganar. El doctor tiene un aliado para que se cumplan las consignas y quien acompaña cuenta lo importante que el paciente calla. A su vez, si uno le cae bien al médico puede negociar algunas cositas, llamadas paseos, autorizaciones de viajes, no tomar alguna pastillita del montón, etc.
Conclusión, sean piolas y conquisten al oncólogo o a quien les toque según la enfermedad (no digo que sea fácil, puede ser una tarea complicada, hasta a veces casi imposible).
Una vez que tienen al médico "en el bolsillo" va a fluir mejor todo y el camino a recorrer estará aceitado para poder atravesarlo lo más fácil posible.
jueves, 1 de marzo de 2018
Cuando el acompañante dice: NO ME PUEDO ENFERMAR
Cambiar el rol de acompañante a paciente aunque sea por ir a una simple consulta no es fácil ni para uno mismo ni para aquél que uno acompañó.
He escuchado de diferentes cuidadores la frase: NO ME PUEDO ENFERMAR. Y si la analizo un poco, tienen razón. Pero los que no viven esta experiencia inolvidable de la enfermedad no van a comprender esas palabras. Ojo, con esto no quiero decir que sea la verdad absoluta, por supuesto que es una frase subjetiva en gran proporción, pero se debería tener más cuidado al decirla y al escucharla más todavía.
¿Por qué una persona que cuida a otra no puede enfermarse?
Como poder, claro que puede.
Como deber, no debería...o sea, no sería lo óptimo para la situación.
Como querer, y, en eso no tengo dudas de que no querría para nada!!
Las inquietudes que surgen en estos casos son varias:
- si me enfermo, quién va a acompañar (tan bien como yo...jaja) al que ya está enfermo.
- si me enfermo, quién me va a acompañar a mí.
No necesariamente va a ser quien uno cuida, eso dependerá del estado físico, mental y emocional que tenga el paciente original, o sea el cuidado por mi.
- si me enfermo, lo mínimo sería que me cuiden como yo le he hecho por cierto tiempo. Error!!! A este punto quería llegar y voy a poner foco.
Así como cada persona es única, cada paciente también lo es y ni hablar de cada acompañante. Cuesta pero creo que es otro aprendizaje que deberíamos tomar de estas situaciones.
En otras ocasiones propuse una "escuela de acompañantes" y sigo pensando en la necesidad de que así sea. Ya existe el curso de cuidados paliativos, de cuidadores profesionales, pero en ninguna universidad ni hospital enseñan a los familiares y/o amigos a ser acompañantes en la vida diaria. Uno lo aprende medio a los golpes, con el día a día, paso a paso.
Entonces si tenes la necesidad de que te acompañen aunque sea a una consulta, no pretendas que la persona que "salga sorteada" (por decirlo graciosamente) y que sea quien te cuide si hace falta, se le ocurran las mismas cosas que a vos, te cuide y se preocupe como vos lo has hecho por otros. Pero no lo digo porque lo haga peor o mejor, solo será distinto. Es lógico si volvemos a la frase de que cada persona es única y cada acompañante lo hace como puede y le sale.
En fin, Dios quiera que uno no se enferme pero si pasa, habrá que empezar una nueva historia, un nuevo camino incondicional.
El camino de cada persona es único, no hay dos iguales. Las piedras que se encuentren, los climas adversos a veces y amenos en otras ocasiones, no se replican en todos los casos.
Cualquier persona puede enfermarse, hagamos lo posible para que no nos toque y que vivamos sólo el camino de la enfermedad como acompañantes.
lunes, 22 de enero de 2018
El motivo de seguir con este blog
A veces uno se pregunta sobre su misión en el mundo, para qué habrá venido a este planeta, qué debería hacer para sentirse realizada, etc. etc.
Me parece que no hace falta dar muchas vueltas con la mente, la realidad te da la respuesta enseguida. Sólo es cuestión de tener los sentidos activados y el corazón abierto para recibir quizás algo que no nos divierta tanto o no sea lo esperado.
Hace 4 años que conocí la palabra cáncer y todo lo que la rodea, desde el punto de vista del acompañante. Luego de compartir con el cargador de esa mochila todo el tratamiento para combatir el tumor (aunque no haya desaparecido del todo, casi casi lo logramos) ya me estaba haciendo la idea de que el tema cáncer iba a tener un stand by.
Pero, siempre hay peros, resulta que Dios me manda señales, personas, libros, que hacen recalcular mi gps. Me recuerda a la canción que dice: "los caminos de la vida no son los que yo esperaba, no son los que yo creía, no son los que imaginaba...".
¡Qué loco! uno quiere volar para un lado y el viento te quiere llevar a otro. ¿A quién le hago caso? ¿a mis deseos o al viento? Yo, mi propio yo, sólo al corazón. Si mi corazón dice que vaya por un camino, enfilo para ahí. Seguramente me tropiece con mil piedras, suele suceder.
Creo que esto se generó porque yo solo quería poner mi energía en otras cosas que no estén relacionadas con una enfermedad. Pero, otra vez el pero, el viento me hizo una jugada para llevarme al camino de los acompañantes nuevamente. ¿Vieron cuando una mariposa, un pájaro hasta un pez quieren ir viento o corriente en contra? El esfuerzo que hacen es descomunal, te agota sólo de mirarlos!!
Ser acompañante de acompañantes de personas con una enfermedad no es fácil, es un trabajo invisible donde uno aporta su semilla y depende de quien la recibe si germina o se termina secando.
Por otro lado es muy enriquecedor, porque uno no tiene la "posta" y necesita aprender de otras experiencias...creo que esto es lo que más me motiva ya que es muy raro escuchar o leer sobre los otros cuidadores. En general noto que el silencio es su aliado, sufren por dentro, se angustian, tienen sus miedos y hasta se alegran pero todo guardado con candado. Si se dieran cuenta que al compartir con los demás las penas se dividen y las alegrías se multiplican!! Y ni hablar si contaran sus experiencias, seguramente podrían ayudar a muchas personas con ellas.
O sea, los caminos de mi vida no son los que yo deseaba pero son los que están pensados para mi y creo que debería volar viento a favor por ellos, seguramente el destino final sea increíble! De lo que estoy muy segura es de que sola no podré, es un camino bastante ancho pensado justamente para volarlo en grupo...ahí está el motivo de seguir con este blog...
Me parece que no hace falta dar muchas vueltas con la mente, la realidad te da la respuesta enseguida. Sólo es cuestión de tener los sentidos activados y el corazón abierto para recibir quizás algo que no nos divierta tanto o no sea lo esperado.
Hace 4 años que conocí la palabra cáncer y todo lo que la rodea, desde el punto de vista del acompañante. Luego de compartir con el cargador de esa mochila todo el tratamiento para combatir el tumor (aunque no haya desaparecido del todo, casi casi lo logramos) ya me estaba haciendo la idea de que el tema cáncer iba a tener un stand by.
Pero, siempre hay peros, resulta que Dios me manda señales, personas, libros, que hacen recalcular mi gps. Me recuerda a la canción que dice: "los caminos de la vida no son los que yo esperaba, no son los que yo creía, no son los que imaginaba...".
¡Qué loco! uno quiere volar para un lado y el viento te quiere llevar a otro. ¿A quién le hago caso? ¿a mis deseos o al viento? Yo, mi propio yo, sólo al corazón. Si mi corazón dice que vaya por un camino, enfilo para ahí. Seguramente me tropiece con mil piedras, suele suceder.
Creo que esto se generó porque yo solo quería poner mi energía en otras cosas que no estén relacionadas con una enfermedad. Pero, otra vez el pero, el viento me hizo una jugada para llevarme al camino de los acompañantes nuevamente. ¿Vieron cuando una mariposa, un pájaro hasta un pez quieren ir viento o corriente en contra? El esfuerzo que hacen es descomunal, te agota sólo de mirarlos!!
Ser acompañante de acompañantes de personas con una enfermedad no es fácil, es un trabajo invisible donde uno aporta su semilla y depende de quien la recibe si germina o se termina secando.
Por otro lado es muy enriquecedor, porque uno no tiene la "posta" y necesita aprender de otras experiencias...creo que esto es lo que más me motiva ya que es muy raro escuchar o leer sobre los otros cuidadores. En general noto que el silencio es su aliado, sufren por dentro, se angustian, tienen sus miedos y hasta se alegran pero todo guardado con candado. Si se dieran cuenta que al compartir con los demás las penas se dividen y las alegrías se multiplican!! Y ni hablar si contaran sus experiencias, seguramente podrían ayudar a muchas personas con ellas.
O sea, los caminos de mi vida no son los que yo deseaba pero son los que están pensados para mi y creo que debería volar viento a favor por ellos, seguramente el destino final sea increíble! De lo que estoy muy segura es de que sola no podré, es un camino bastante ancho pensado justamente para volarlo en grupo...ahí está el motivo de seguir con este blog...
miércoles, 17 de enero de 2018
La tecla "delete" en nuestra vida
Año nuevo, vida nueva. Así se dice o se escucha.
Me parece que no coincido mucho, quizás uno piensa que al decirla se puede borrar el año que pasó. Es algo difícil de explicar, el cerebro actúa como una computadora en la cual podes apretar delete y desaparece, es verdad, pregunten a los proveedores de rivotril y todo eso. Ya existen, de ahí a que funcionen...
O sea, tema cerebral solucionado.
Quedaría el cuore, ese órgano del cuerpo que es nuestro motor para vivir, literal, tanto físico como emocionalmente.
¿Cómo se hace para borrar y dejar atrás heridas o situaciones que queremos olvidar? ¿Cómo hacer para que el nuevo año nos traiga "nueva vida"?
Dos preguntas que muchos nos hacemos pero que no tiene sentido formularlas porque no tienen una respuesta muy clara.
Es inevitable recordar las situaciones tristes, de angustia, miedo o de mucho dolor.
Algo que ayuda es transformarlas, intentar por lo menos que se conviertan en oportunidades, apertura mental, cable a tierra de las utopías que uno tiene, dejar de idealizar a personas o cosas, aprender de ellas y evolucionar uno mismo. Ja! qué fácil suena...ojalá se pudiera a corto plazo ¿no?
Si pudiéramos hacer "delete" con estos temas, seguramente todos o la gran mayoría lo haría. ¿Y qué ganamos con eso? Si para algo nos tocó vivir ese momento, esa enfermedad, esa situación. Contra mi voluntad, creo que lo acertado sería sacar el "delete" de nuestro teclado (así no nos tentamos) y que sea parte de la memoria de nuestro propio ser.
Con respecto a empezar el año con una "vida nueva", es algo medio confuso. Está muy bien querer cambiar aquellas cosas que hacemos mal, o que no fueron muy positivas en el año que terminó. Pero ¡ojo! Eso no quiere decir que tengamos que buscar un nuevo "auto" para la ruta sino que sólo vayamos por el carril que corresponde y listo!.
Nuestra vida es única, nosotros elegimos por donde la llevamos según lo que nos vaya llegando en el camino, sea bueno o no tanto (eso muchas veces nos cae de arriba, no lo elegimos ni lo provocamos). Pero, que tenemos la libertad de elegir cómo encarar la vida, de eso estoy muy segura.
Cuando acompañas a alguien con una enfermedad, cada brindis, cada año que termina te dan ganas de apretar "delete", de pedir un cambio de vida tanto para vos como para el paciente. Es parte del combo, viene incluida la esperanza y está muy bien que así sea. Pero una cosa es la esperanza y otra es el milagro, es diferente mirar para adelante con optimismo a que uno quiera llevar el tiempo atrás y que vuelva a ser todo como antes. No, no nos engañemos. Esto es lo que hay, ésta es la vida que tenemos y depende de nosotros cómo la vamos a vivir.
Las personas que transitan un cáncer (u otra enfermedad complicada), podrían decir que tuvieron su Año Nuevo, Vida Nueva. No estoy diciendo que su vida sea mejor o peor, pero en el momento que les llegó la noticia es como si hubieran vuelto a nacer, donde sus ojos se abren más, sus oídos escuchan mejor y sus palabras son más sinceras. Lástima que justamente esa enfermedad no es de las más agradables, bueno, ninguna lo es...
Brindemos por un nuevo año que comienza, con la esperanza de que lo vamos a vivir intensamente y lo mejor posible y agradezcamos el año que pasó, por lo menos porque terminó ¿no?.
¿Vieron que no hace falta apretar "delete"? Si el año termina igual!!!
Pensemos que el milagro es nacer en este mundo...y sobrevivir a nosotros mismos jeje!!
¡¡Yo brindo por cada acompañante de una persona con alguna enfermedad, para que tengan mucho amor incondicional que los ayudará en los peores momentos y les dará felicidad en los mejores!!
Me parece que no coincido mucho, quizás uno piensa que al decirla se puede borrar el año que pasó. Es algo difícil de explicar, el cerebro actúa como una computadora en la cual podes apretar delete y desaparece, es verdad, pregunten a los proveedores de rivotril y todo eso. Ya existen, de ahí a que funcionen...
O sea, tema cerebral solucionado.
Quedaría el cuore, ese órgano del cuerpo que es nuestro motor para vivir, literal, tanto físico como emocionalmente.
¿Cómo se hace para borrar y dejar atrás heridas o situaciones que queremos olvidar? ¿Cómo hacer para que el nuevo año nos traiga "nueva vida"?
Dos preguntas que muchos nos hacemos pero que no tiene sentido formularlas porque no tienen una respuesta muy clara.
Es inevitable recordar las situaciones tristes, de angustia, miedo o de mucho dolor.
Algo que ayuda es transformarlas, intentar por lo menos que se conviertan en oportunidades, apertura mental, cable a tierra de las utopías que uno tiene, dejar de idealizar a personas o cosas, aprender de ellas y evolucionar uno mismo. Ja! qué fácil suena...ojalá se pudiera a corto plazo ¿no?
Si pudiéramos hacer "delete" con estos temas, seguramente todos o la gran mayoría lo haría. ¿Y qué ganamos con eso? Si para algo nos tocó vivir ese momento, esa enfermedad, esa situación. Contra mi voluntad, creo que lo acertado sería sacar el "delete" de nuestro teclado (así no nos tentamos) y que sea parte de la memoria de nuestro propio ser.
Con respecto a empezar el año con una "vida nueva", es algo medio confuso. Está muy bien querer cambiar aquellas cosas que hacemos mal, o que no fueron muy positivas en el año que terminó. Pero ¡ojo! Eso no quiere decir que tengamos que buscar un nuevo "auto" para la ruta sino que sólo vayamos por el carril que corresponde y listo!.
Nuestra vida es única, nosotros elegimos por donde la llevamos según lo que nos vaya llegando en el camino, sea bueno o no tanto (eso muchas veces nos cae de arriba, no lo elegimos ni lo provocamos). Pero, que tenemos la libertad de elegir cómo encarar la vida, de eso estoy muy segura.
Cuando acompañas a alguien con una enfermedad, cada brindis, cada año que termina te dan ganas de apretar "delete", de pedir un cambio de vida tanto para vos como para el paciente. Es parte del combo, viene incluida la esperanza y está muy bien que así sea. Pero una cosa es la esperanza y otra es el milagro, es diferente mirar para adelante con optimismo a que uno quiera llevar el tiempo atrás y que vuelva a ser todo como antes. No, no nos engañemos. Esto es lo que hay, ésta es la vida que tenemos y depende de nosotros cómo la vamos a vivir.
Las personas que transitan un cáncer (u otra enfermedad complicada), podrían decir que tuvieron su Año Nuevo, Vida Nueva. No estoy diciendo que su vida sea mejor o peor, pero en el momento que les llegó la noticia es como si hubieran vuelto a nacer, donde sus ojos se abren más, sus oídos escuchan mejor y sus palabras son más sinceras. Lástima que justamente esa enfermedad no es de las más agradables, bueno, ninguna lo es...
Brindemos por un nuevo año que comienza, con la esperanza de que lo vamos a vivir intensamente y lo mejor posible y agradezcamos el año que pasó, por lo menos porque terminó ¿no?.
¿Vieron que no hace falta apretar "delete"? Si el año termina igual!!!
Pensemos que el milagro es nacer en este mundo...y sobrevivir a nosotros mismos jeje!!
¡¡Yo brindo por cada acompañante de una persona con alguna enfermedad, para que tengan mucho amor incondicional que los ayudará en los peores momentos y les dará felicidad en los mejores!!
lunes, 18 de diciembre de 2017
Colgar el Título de Acompañante en la pared.
¿Se puede dejar el título de acompañante y volver a pensar en uno mismo? En caso de que sea factible, ¿cómo saber cuando es el momento adecuado?
Seguramente varios acompañantes se plantean estas preguntas, el tema es conseguir las respuestas...y aplicarlas...
Resulta que tu eje de atención está puesto en quien acompañas, en contener a tu propia familia y seguramente en otras personas o animales que te rodean. Una vez que está todo bajo cierto control, resulta que te acordas que vos también tenes que cuidarte, quererte y mimarte. Porque, ¿existe un acompañante sin vida, sin energía, sin amor, y miles de "sines" más? mmm me parece que no sería un buen cuidador, ahí se analizaría un poco quien cuida a quien ¿no?
Bueno, es lógico que si uno está acompañando a una persona que transita una enfermedad focalice en eso y no está mal. El problema sería que el resto de su vida siga viviendo para, por y en base a la enfermedad de quien tiene a su lado.
Hay que ir cortando de a poco, paso a paso! Siempre, pero siempre, va a depender del estado del paciente. No es cuestión de abandonar el barco en medio de la tormenta! Ahora, si el mar está calmo y el capitán puede delegar en el otro tripulante el mando del barco por un rato, no hay que dudarlo!! Eso sería beneficioso para ambos, no sé si para el rumbo del barco ja! quizás se desvíe un poco de la ruta original planificada por el capitán pero en definitiva no va a afectar el destino final. No sé si me explico...un aprendizaje intenso el soltar el timón y confiar en que el paciente lo puede manejar bien, mas o menos o como le salga.
Vuelvo al tema del momento ideal para colgar el certificado de acompañante en la pared.
Se me ocurre que el diploma original lo podremos encuadrar y ponerlo como un mérito más (o no..ya dirá el paciente je!) entre varios, algunos, o ser el único que figure en nuestro haber y, por otro lado, tener una tarjeta de presentación en la cartera de la dama o bolsillo del caballero donde conste el título de acompañante. Sería como la tarjeta personal de cualquier profesional que saca en caso de que la necesite.
Lo bueno es que el cartel gigante de acompañante ya no lo tendríamos más, dejarían de mirarte como la persona que cuida a.., que acompaña a.. o que se ocupa de... y seríamos uno mismo con defectos y virtudes, con una vida propia. Eso no quita que abandonemos el barco!! OJO!! El carnet de acompañante lo llevamos encima y lo sacamos con orgullo en cuanto sea necesario.
Suena todo muy simple, lamento informarles que no lo es...pero tampoco es imposible. Ya a esta altura depende de uno mismo, no de los demás. Y a veces es más fácil hacer cosas que otros deciden, lo difícil es tomar una decisión propia y llevarla a cabo.
Mi consejo simple y sencillo: escuchemos nuestro corazón que no falla. Si sentimos que ya podemos dar ese paso, que podemos ir soltando un poco el timón, entonces no le demos más vueltas.
Encontremos un lindo marco, encuadremos gigante y con orgullo el título oficial de acompañante y busquemos el lugar más preciado para lucirlo.
Seleccionemos una tarjeta de bolsillo práctica y de fácil acceso (por las dudas si hay que sacarla en una emergencia) donde conste nuestro rol de acompañante y listo!
A vivir esta nueva vida, como las mariposas que después de transmutar llevan encima dos alas divinas para poder volar!!
Seguramente varios acompañantes se plantean estas preguntas, el tema es conseguir las respuestas...y aplicarlas...
Resulta que tu eje de atención está puesto en quien acompañas, en contener a tu propia familia y seguramente en otras personas o animales que te rodean. Una vez que está todo bajo cierto control, resulta que te acordas que vos también tenes que cuidarte, quererte y mimarte. Porque, ¿existe un acompañante sin vida, sin energía, sin amor, y miles de "sines" más? mmm me parece que no sería un buen cuidador, ahí se analizaría un poco quien cuida a quien ¿no?
Bueno, es lógico que si uno está acompañando a una persona que transita una enfermedad focalice en eso y no está mal. El problema sería que el resto de su vida siga viviendo para, por y en base a la enfermedad de quien tiene a su lado.
Hay que ir cortando de a poco, paso a paso! Siempre, pero siempre, va a depender del estado del paciente. No es cuestión de abandonar el barco en medio de la tormenta! Ahora, si el mar está calmo y el capitán puede delegar en el otro tripulante el mando del barco por un rato, no hay que dudarlo!! Eso sería beneficioso para ambos, no sé si para el rumbo del barco ja! quizás se desvíe un poco de la ruta original planificada por el capitán pero en definitiva no va a afectar el destino final. No sé si me explico...un aprendizaje intenso el soltar el timón y confiar en que el paciente lo puede manejar bien, mas o menos o como le salga.
Vuelvo al tema del momento ideal para colgar el certificado de acompañante en la pared.
Se me ocurre que el diploma original lo podremos encuadrar y ponerlo como un mérito más (o no..ya dirá el paciente je!) entre varios, algunos, o ser el único que figure en nuestro haber y, por otro lado, tener una tarjeta de presentación en la cartera de la dama o bolsillo del caballero donde conste el título de acompañante. Sería como la tarjeta personal de cualquier profesional que saca en caso de que la necesite.
Lo bueno es que el cartel gigante de acompañante ya no lo tendríamos más, dejarían de mirarte como la persona que cuida a.., que acompaña a.. o que se ocupa de... y seríamos uno mismo con defectos y virtudes, con una vida propia. Eso no quita que abandonemos el barco!! OJO!! El carnet de acompañante lo llevamos encima y lo sacamos con orgullo en cuanto sea necesario.
Suena todo muy simple, lamento informarles que no lo es...pero tampoco es imposible. Ya a esta altura depende de uno mismo, no de los demás. Y a veces es más fácil hacer cosas que otros deciden, lo difícil es tomar una decisión propia y llevarla a cabo.
Mi consejo simple y sencillo: escuchemos nuestro corazón que no falla. Si sentimos que ya podemos dar ese paso, que podemos ir soltando un poco el timón, entonces no le demos más vueltas.
Encontremos un lindo marco, encuadremos gigante y con orgullo el título oficial de acompañante y busquemos el lugar más preciado para lucirlo.
Seleccionemos una tarjeta de bolsillo práctica y de fácil acceso (por las dudas si hay que sacarla en una emergencia) donde conste nuestro rol de acompañante y listo!
A vivir esta nueva vida, como las mariposas que después de transmutar llevan encima dos alas divinas para poder volar!!
jueves, 16 de noviembre de 2017
Hoy por TI.. ¿mañana por MI?
El dicho "Hoy por TI, mañana por MI" es de uso muy común, por lo menos en Argentina. Pero, en la realidad ¿ocurre o simplemente es una frase amable que una persona dice al hacer un favor?
Reconozco que la uso cada tanto!
Al decirla intento que la persona a quien estoy ayudando en ese momento no se sienta mal por mi y que crea realmente mi deseo de que mañana pueda retribuirme la ayuda.
Pero... si acompañar y cuidar a una persona con una enfermedad es una forma de amar incondicionalmente hay algo que no entiendo...no se espera nada a cambio de ese cuidado amoroso ¿o si?.
A ver, uno no está cocinando algo especial para el paciente y al mismo tiempo está pensando en cuando le toque comer lo que el otro prepare si uno se enferma. Tampoco se levanta temprano para acompañar a una consulta médica y en el camino calcula si la otra persona se despertaría al alba en el caso de que el paciente sea uno mismo. Y así tengo muchos ejemplos de situaciones que podrían pasar por la cabeza o el corazón de algún acompañante. En ese caso, creo que la incondicionalidad de quien cuida no está muy presente, ese dar sin esperar nada a cambio incluye no tener esos pensamientos!
También puede suceder que existan esos días donde uno no se siente muy bien, donde tiene "poca nafta" para el motor de la vida diaria y surja la duda de qué pasaría si uno estuviera en el lugar del paciente. En mi caso siendo madre bastante presente, creo que el caos que reinaría en mi hogar terminaría generando un nuevo orden de las cosas, de las rutinas y de los roles. Bueno, pensándolo bien nadie es indispensable asique se acomodaría la familia para una nueva experiencia. jaja! sólo de pensarlo tiemblo!!
"Hoy por TI"
hoy te acompaño,
hoy te cuido,
hoy te llevo,
hoy te quiero...
pero en el fondo
hoy aprendo,
hoy evoluciono un poquito,
hoy valoro más el presente,
hoy agradezco vivir,
hoy me quiero un poquito más.
"Mañana por MI"
mañana te necesitaré,
mañana tu amor ayudará a superar alguna experiencia o enfermedad,
mañana me cocinarás, me cuidarás y mimarás...
pero también
mañana aprenderás a acompañar,
mañana evolucionarás como persona,
mañana agradecerás y valorarás cada detalle recibido en tu momento de paciente,
y sin dudas, mañana conocerás el amor incondicional.
Asique, volviendo a la famosa frase... creo que es un conjunto de palabras amables para el momento y, al mismo tiempo, una gran enseñanza que nos da la vida.
¡¡¡Hoy por TI y por MI...mañana por MI y también por TI!!!
Reconozco que la uso cada tanto!
Al decirla intento que la persona a quien estoy ayudando en ese momento no se sienta mal por mi y que crea realmente mi deseo de que mañana pueda retribuirme la ayuda.
Pero... si acompañar y cuidar a una persona con una enfermedad es una forma de amar incondicionalmente hay algo que no entiendo...no se espera nada a cambio de ese cuidado amoroso ¿o si?.
A ver, uno no está cocinando algo especial para el paciente y al mismo tiempo está pensando en cuando le toque comer lo que el otro prepare si uno se enferma. Tampoco se levanta temprano para acompañar a una consulta médica y en el camino calcula si la otra persona se despertaría al alba en el caso de que el paciente sea uno mismo. Y así tengo muchos ejemplos de situaciones que podrían pasar por la cabeza o el corazón de algún acompañante. En ese caso, creo que la incondicionalidad de quien cuida no está muy presente, ese dar sin esperar nada a cambio incluye no tener esos pensamientos!
También puede suceder que existan esos días donde uno no se siente muy bien, donde tiene "poca nafta" para el motor de la vida diaria y surja la duda de qué pasaría si uno estuviera en el lugar del paciente. En mi caso siendo madre bastante presente, creo que el caos que reinaría en mi hogar terminaría generando un nuevo orden de las cosas, de las rutinas y de los roles. Bueno, pensándolo bien nadie es indispensable asique se acomodaría la familia para una nueva experiencia. jaja! sólo de pensarlo tiemblo!!
"Hoy por TI"
hoy te acompaño,
hoy te cuido,
hoy te llevo,
hoy te quiero...
pero en el fondo
hoy aprendo,
hoy evoluciono un poquito,
hoy valoro más el presente,
hoy agradezco vivir,
hoy me quiero un poquito más.
"Mañana por MI"
mañana te necesitaré,
mañana tu amor ayudará a superar alguna experiencia o enfermedad,
mañana me cocinarás, me cuidarás y mimarás...
pero también
mañana aprenderás a acompañar,
mañana evolucionarás como persona,
mañana agradecerás y valorarás cada detalle recibido en tu momento de paciente,
y sin dudas, mañana conocerás el amor incondicional.
Asique, volviendo a la famosa frase... creo que es un conjunto de palabras amables para el momento y, al mismo tiempo, una gran enseñanza que nos da la vida.
¡¡¡Hoy por TI y por MI...mañana por MI y también por TI!!!
lunes, 6 de noviembre de 2017
9 maneras de apoyar a una madre durante la quimioterapia
9 MANERAS DE APOYAR A UNA MADRE DURANTE LA QUIMIOTERAPIA
Traducción de la página https://bestofnj.com/ways-support-mom-chemotherapy?platform=hootsuite
Octubre es el Mes de Concientización sobre el Cáncer de Mama.
Si bien hay muchas maneras de involucrarse y mostrar apoyo, participar en una carrera, donativos de recaudación de fondos, etc., las personas cercanas a los pacientes sometidos a quimioterapia pueden querer ayudar en un nivel más personal. Cuando el cáncer de mama llega cerca de casa, una de las mejores formas de ayudar es apoyar a una madre a través de sus tratamientos de quimioterapia.
¿Pero qué puedes hacer para hacer la diferencia?
Aproximadamente 1 de cada 8 mujeres en este país desarrollarán cáncer de mama invasivo durante su vida, por lo que es probable que conozca a alguien que esté o haya sido afectado por él. Si busca ideas sobre lo que puede hacer para ayudar, consulte esta lista de nueve maneras de apoyar a una madre durante la quimioterapia.
- Prepare un tren de comidas para la familia
Mantener a la familia alimentada es una excelente manera de quitarle una preocupación más al plato de la madre. Utilice el servicio gratuito Meal Train para configurar un horario que permita que sus amigos y familiares se registren para ofrecer comidas.
- Acompañar a mamá a la quimioterapia
- Llame por teléfono.
- Contratar un servicio de limpieza o paisajismo
- Haga algo de lavandería
Otra tarea que ocupa un lugar destacado en la lista de tareas de todas las mamás es la lavandería ... ¡porque nunca se detiene! La próxima vez que vayas a la casa, tira una carga de ropa en el lavado y no te vayas hasta que esté doblada y guardada. O bien, si sabes que mamá va a ir a citas con el médico por el día, toma la ropa sucia esa mañana y devuélvela limpia por la noche.
- Haga un paquete de Chemo Care
- Ayuda con el cuidado de niños
Ofrezca conducir a los niños a sus actividades o tenerlos para las fechas de juego. "Hacer que la gente venga a jugar y entretener a mi hijo (...) saber que lo cuidaron o lo pasaron bien me dio tanta tranquilidad", dijo Erin Kane, de Sewell, sobreviviente de cáncer de mama. Si es verano, incluso podrías comenzar un fondo para enviar a los niños al campamento de verano. Cualquier tiempo extra que una mamá tenga para recuperarse de la quimioterapia definitivamente es bienvenido, además le da a los niños un cambio de escenario.
- Enviar tarjetas de regalo para restaurantes
Este es un artículo especialmente bueno si la caminata al hospital es larga. Una tarjeta de regalo hace que sea conveniente comer sobre la marcha sin tener que empacar alimentos cada vez.
- Aliente a sus hijos a invitar a los hijos de la paciente
Finalmente, recuerde que el cáncer puede ser una batalla larga. "Mucha gente está allí al comienzo del diagnóstico queriendo ayudar, pero rápidamente se desvanecen", dijo Vicky Gorczyk, una nativa de Scotch Plains (que ahora vive en Virginia Beach), que ayudó a un amigo que trata el cáncer. "Manténgase a su lado durante todo el proceso".
miércoles, 25 de octubre de 2017
Tips para una visita al médico productiva
Desde el momento en que el médico transmite el diagnóstico a su paciente comienza una relación especial entre ambos.
El profesional se enfocará en tratar la enfermedad y el paciente iniciará una dependencia con éste a nivel médico y emocional. Es importante que los diálogos en las consultas sean lo más productivos posible y resulten una contención emocional para quien lleva la enfermedad en su cuerpo.
La mayoría de los profesionales debe cumplir con la atención de un listado largo de pacientes diariamente, por lo tanto, se les dificulta realizar una consulta más humanizada y con una mirada integral hacia quien está sentado enfrente suyo.
En este caso, es fundamental que la persona que entra a la consulta médica logre los siguientes items:
- ir acompañado por quien será su cuidador y si no es posible, alguna persona con criterio y objetividad. Es muy necesario que el paciente no acuda a la consulta en solitario, podría bloquearse emocionalmente en la misma, olvidarse sus dudas, entender mal al médico, y varios inconveniente más. Cuatro oídos escuchan más que dos!!
Pero a veces los acompañantes pueden ser un tanto prepotentes, subjetivos o podrían también enmudecer a raíz de sus emociones, por lo tanto, el paciente debe imponerse en aceptar o no esa compañía en la consulta y si no está en condiciones de dar su opinión, el resto de la familia podría decidir quien es más apto para ocupar ese puesto.
- tener un conocimiento previo de su diagnóstico y del tratamiento. A mayor información sobre su propia enfermedad logrará aprovechar mas tiempo para sacarse las dudas sobre otros temas. Por ej. al conocer los efectos secundarios posibles de una medicación podrá directamente preguntar sobre su propia experiencia y se evita que el doctor comience a enumerar la lista de consecuencias que afectan al resto de los pacientes. Ir a lo importante: la vivencia de este paciente y no del resto.
- que el paciente o su acompañante hayan escrito en un papel todas las dudas, comentarios, vivencias, sentimientos, etc. que le haya surgido desde la última consulta. Este punto es fundamental para el profesional, ellos no lo aconsejan explícitamente pero al recibir la información la agradecen. El médico necesita conocer hasta los últimos detalles que su paciente considere relevantes para el tratamiento. Por ej. si estuvo con náuseas, si le salió un zarpullido, si sintió dolor en alguna parte del cuerpo, etc. todos estos síntomas podrían ser avisos de alguna complicación que al darse a conocer a tiempo puede ser tratada y curada.
- estar preparado emocionalmente para escuchar la información del médico, que puede ser positiva, negativa o irrelevante. En todos los casos lo ideal sería dormir bien la noche anterior a la consulta, comenzar ese día con una mirada positiva y en paz. Las buenas noticias serán bienvenidas y las no tan buenas se tomarán desde una perspectiva más optimista.
- tener la convicción de que el profesional es quien propone un tratamiento y el que decide es el propio paciente, siempre que esté con sus facultades mentales y físicas aptas para hacerlo por supuesto. Si una persona comienza un tratamiento contra su voluntad va a ser más difícil obtener un resultado positivo, sin voluntad se complica el objetivo final que es el bienestar del paciente.
- La actitud debe ser positiva, proactiva y con ganas de colaborar tanto en la consulta médica como en el tratamiento en general. Cuando el paciente entra al consultorio el médico siente su actitud, predisposición y como va a encarar el resto de la enfermedad. Si el paciente quiere vivir y estar bien, se ve a simple vista. Hay profesionales que le dan importancia a este item, pero otros no tanto y así tendrán más complicado el camino a seguir.
Una vez que terminó la consulta, el paciente y su acompañante deberían salir de la misma con:
- Dudas resueltas o con las herramientas para obtener las respuestas. Por ej. que el médico les haya dado el dato de un grupo de pacientes con el mismo diagnóstico para que se comuniquen y compartan las mismas experiencias. A veces algunos tips son muy útiles pero no se conocen tan fácilmente, en esos grupos se intercambian consejos.
- la confianza y tranquilidad de que lo que el médico dijo y propuso es lo mejor para el paciente, para "ese" paciente. En caso de salir con dudas o desconfianzas entonces mejor hacer una interconsulta.
- el contacto del profesional u otra persona especializada en el tema al cual acudir en caso de algún inconveniente o duda. Algunos médicos no dan sus teléfonos celulares ni mails a sus pacientes y es entendible, no aceptable. El paciente debería tener un contacto de emergencia para comunicarse las 24hs y utilizarlo correctamente.
Si al salir de la consulta médica la información es abundante pero la predisposición de quien lleva la enfermedad es negativa, entonces no va a sumar mucho al tratamiento y hasta puede ser contraproducente.
Cada paciente necesitará informarse en mayor o menor medida, pero la actitud que asuma será clave aunque conozca técnicamente su problema. O sea, siendo positivos el tratamiento para estar mejor se multiplicará!!
miércoles, 18 de octubre de 2017
Papá, yo te ayudo!
Según la Real Academia Española (RAE) el significado de la palabra AYUDAR es: Hacer un esfuerzo, poner los medios para el logro de algo.
Hace poco escuché decir a una de mis hijas: Papá, yo te ayudo.
Sólo cuatro palabras y una inmensidad de significados!! Es muy difícil que la RAE pueda sintetizar lo que incluye la palabra AYUDAR.
Me quedé pensando en que esa frase yo la escuché muchas veces en estos casi 4 años que llevamos con la enfermedad en nuestra familia. Pero, creo que la oí y no la escuché...gran diferencia!
Nos acostumbramos tanto a decirla las 4 mujeres que rodean a nuestro rey que al final quedó naturalizada y, confieso, me alegro de que así sea. Estaría bueno que no se pierda en la cantidad de palabras que usamos por día (especialmente las mujeres ja!) porque es una frase tan pero tan linda!!
A raíz del "papá, yo te ayudo" comenzaron a brotar muchos "mamá, yo te ayudo" "amiga o amigo, yo te ayudo" y hasta "no te conozco pero te ayudo"... cómo no emocionarse con esas palabras si generan una cadena de ayuda infinita.
Escribo siempre sobre el "amor incondicional" como la base de todo acompañante de una persona con una enfermedad, pero noto que podría cambiar de vez en cuando ese dúo de palabras por "ayuda incondicional" ¿no les parece?
El amor incluye entrega y en esa entrega tenemos incluida la ayuda.
A ver, no es nada complicado lo que trato de analizar, es más, parece obvio pero lamentablemente esas obviedades son las que no registramos cada día al dejar que esas frases tan especialmente amorosas se pierdan en las miles de palabras que escuchamos.
Cuando veo a nuestras hijas ayudar a su papá noto que a veces se esfuerzan en cuerpo y alma, y, a pesar de ponerme caras de miedo a no poder (jaja esas que él no ve) se sienten felices de hacerlo. Es la felicidad de entrega, de amor incondicional o simplemente de ayudar al otro.
Es una buena enseñanza que nos dan nuestras hijas ante una situación que para nosotros puede ser angustiante, nos puede entristecer o preocupar. Ellas al ver a su papá tropezar, se ponen firmes y sacan fuerzas que quizá no tienen para ayudarlo a levantarse. Hemos tenido tantos momentos de ayuda, en escaleras, entrando al mar, caminando por la arena, etc etc. y nosotros los naturalizamos.
Gracias a Dios y al propio interesado de su cuerpo, con el tiempo la ayuda física ha ido disminuyendo. Pero queda la ayuda emocional, esa que todos deberíamos practicarla sin tener una enfermedad en el medio. Creo que esa frase "papá, yo te ayudo" implica algo más que una ayuda física, nos deja una gran enseñanza para los adultos. Los chicos son sabios, ellos pueden ayudarnos más de lo que nos imaginamos. Abramos nuestros oídos para escucharlos y nuestros corazones para recibir su ayuda, que no sea sólo "hijo, te ayudo" porque es muy importante tanto dar como recibir ayuda a cualquier edad!
Hace poco escuché decir a una de mis hijas: Papá, yo te ayudo.
Sólo cuatro palabras y una inmensidad de significados!! Es muy difícil que la RAE pueda sintetizar lo que incluye la palabra AYUDAR.
Me quedé pensando en que esa frase yo la escuché muchas veces en estos casi 4 años que llevamos con la enfermedad en nuestra familia. Pero, creo que la oí y no la escuché...gran diferencia!
Nos acostumbramos tanto a decirla las 4 mujeres que rodean a nuestro rey que al final quedó naturalizada y, confieso, me alegro de que así sea. Estaría bueno que no se pierda en la cantidad de palabras que usamos por día (especialmente las mujeres ja!) porque es una frase tan pero tan linda!!
A raíz del "papá, yo te ayudo" comenzaron a brotar muchos "mamá, yo te ayudo" "amiga o amigo, yo te ayudo" y hasta "no te conozco pero te ayudo"... cómo no emocionarse con esas palabras si generan una cadena de ayuda infinita.
Escribo siempre sobre el "amor incondicional" como la base de todo acompañante de una persona con una enfermedad, pero noto que podría cambiar de vez en cuando ese dúo de palabras por "ayuda incondicional" ¿no les parece?
El amor incluye entrega y en esa entrega tenemos incluida la ayuda.
A ver, no es nada complicado lo que trato de analizar, es más, parece obvio pero lamentablemente esas obviedades son las que no registramos cada día al dejar que esas frases tan especialmente amorosas se pierdan en las miles de palabras que escuchamos.
Cuando veo a nuestras hijas ayudar a su papá noto que a veces se esfuerzan en cuerpo y alma, y, a pesar de ponerme caras de miedo a no poder (jaja esas que él no ve) se sienten felices de hacerlo. Es la felicidad de entrega, de amor incondicional o simplemente de ayudar al otro.
Es una buena enseñanza que nos dan nuestras hijas ante una situación que para nosotros puede ser angustiante, nos puede entristecer o preocupar. Ellas al ver a su papá tropezar, se ponen firmes y sacan fuerzas que quizá no tienen para ayudarlo a levantarse. Hemos tenido tantos momentos de ayuda, en escaleras, entrando al mar, caminando por la arena, etc etc. y nosotros los naturalizamos.
Gracias a Dios y al propio interesado de su cuerpo, con el tiempo la ayuda física ha ido disminuyendo. Pero queda la ayuda emocional, esa que todos deberíamos practicarla sin tener una enfermedad en el medio. Creo que esa frase "papá, yo te ayudo" implica algo más que una ayuda física, nos deja una gran enseñanza para los adultos. Los chicos son sabios, ellos pueden ayudarnos más de lo que nos imaginamos. Abramos nuestros oídos para escucharlos y nuestros corazones para recibir su ayuda, que no sea sólo "hijo, te ayudo" porque es muy importante tanto dar como recibir ayuda a cualquier edad!
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